jueves, 3 de febrero de 2011

Spencer & Barbara

The Hardest Part - Coldplay
Y quizás no es mera suerte que haya elegido ese nombre para este espacio, si desde la primera vez que escuché esta canción fue una especie de revelación algo extraña acerca de cómo se dan las cosas en la vida. Dejando de lado el tema algo trillado del amor, el hecho de perder algo es, sin duda, difícil. Pero, creo, aún más difícil, es "dejar partir algo". "The hardest part was let it go, no taking part" Creo en la verdad de esa frase, pero también creo en la valentía (y su némesis cobardía) que hay que poseer para dejar que algo se vaya de nuestro lado. Por su propio bien, por nuestro propio bien, por el bien de alguien más. Al final, lo más satisfactorio, es saber que fue por el bien de alguien. ¿De quién? Quizás en el momento no lo sabemos, pues se nos ha vetado el poder de ver las cosas con claridad en el momento, sí pudiéndolo hacer antes o después. Es verdad que el presente es todo lo que tenemos con certeza pero, para mí, es lo que más incertidumbre me causa. El no poder comprender ahora el porqué de los hechos que vivimos, que vivo, lo hace todo más complicado.
A veces, una "pérdida" como la llamamos nosotros, no es más que un Cambio. Si tan sólo pudiésemos, si tan sólo yo pudiera comprender que nada nos pertenece, nada. Ni nuestras parejas, ni nuestras mascotas, ni los juguetes, ni nuestras madres ni padres, ni sus hijos. Nada. ¿Qué es lo único que nos pertenece, e incluso hasta cierto punto? Nosotros mismos. Nuestra alma, aquel rincón personal que sólo Dios y nosotros conocemos. Y es desde ahí que, "el dejar partir", es un hecho natural, agradecido. 
Aún así, como humana, ¿por qué no puedo actuar así? No lo sé, aún no soy capaz de "dejar partir".  




Si pudiese volver a un tiempo, volvería al tiempo de Andrea, sin duda...

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