miércoles, 2 de febrero de 2011

27/02/2010

En el título, claro está si eres chileno, verás la fecha del último terremoto que anduvo paseando en nuestro país. ¿La razón de que esté ahí, comenzando este intento de diario? Identificarme yo misma con el día del cambio, como yo le llamo. ¿Qué cambio? Ni yo lo sé, pero sí hubo un cambio, al menos en mí. ¿Qué es la vida humana, qué son cien -y menos- escasos años de vida? ¿Qué es la ciencia, la tecnología, los adelantos, la medicina? Nada, en comparación con los años de evolución que esta Tierra ha visto pasar. 
En medio del desastre, mientras sentía cómo todo se movía y mi instinto me obligaba a cerrar los ojos y rogar a Dios, nació en mí una nueva concepción de la vida. Es un don, un regalo muy preciado, y, en verdad, no quiero dejarlo. ¿Qué harías si pudieras salvar una vida? Me preguntó una vez alguien... No lo sé.

Bueno, y así parte esto. No es una reflexión propiamente tal, pero sí es el atisbo de las dudas y del funcionamiento de mi mente, que intenta, por sobretodo, ponerse y trabajar a tono con mi cuerpo y mi espíritu. 


"Entonces nos quedan la Fe, la Esperanza y el Amor. Pero el más grande de ellos es el Amor"

Aún intento descifrarlo.

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