En medio del desastre, mientras sentía cómo todo se movía y mi instinto me obligaba a cerrar los ojos y rogar a Dios, nació en mí una nueva concepción de la vida. Es un don, un regalo muy preciado, y, en verdad, no quiero dejarlo. ¿Qué harías si pudieras salvar una vida? Me preguntó una vez alguien... No lo sé.
Bueno, y así parte esto. No es una reflexión propiamente tal, pero sí es el atisbo de las dudas y del funcionamiento de mi mente, que intenta, por sobretodo, ponerse y trabajar a tono con mi cuerpo y mi espíritu.
"Entonces nos quedan la Fe, la Esperanza y el Amor. Pero el más grande de ellos es el Amor"
Aún intento descifrarlo.
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